Devocional «Refill», semana 7, día 6: «Dios»

Dios

Mateo 11:29-30 «Llevad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y hallaréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es fácil y mi carga ligera».

Soy la orgullosa madre de tres hijos. No es tarea fácil y, al vivir en San Diego, la gente me mira raro, porque aquí la mayoría se queda en uno o dos. A menudo me preguntan si estoy estresada, agobiada o cansada. Tengo mis días, pero en general estoy disfrutando de este viaje que supone criar a mis pequeños guerreros. La siguiente pregunta que me hacen es: «¿Cuál es tu secreto?».

Voy a compartir contigo mi secreto. Cada día me preparo una taza de café o de té (un ingrediente clave) y la sala de juegos se convierte en la «sala de oración». Sé que, si dependiera de mí, fácilmente me convertiría en una madre cansada, con exceso de trabajo y estresada. Hay días en los que entro en la «sala de oración» y le recuerdo a Dios que no sé lo que estoy haciendo y que no estoy segura de por qué me ha confiado a estos niños tan preciosos. En el versículo 29 Él dice: «aprended de mí». No puedo enseñar nada a mis hijos hasta que primero aprenda de Él. No puedo esperar que sean niños obedientes si yo misma no soy una hija obediente de Dios.

En la «sala de oración» me toca a mí ser una hija dependiente. Me siento humilde ante la majestad de mi Padre y recuerdo que Él tiene el control. Él da descanso a mi alma cansada. Me revela qué cosas en mi vida son cargas pesadas que yo misma me he impuesto y me muestra la carga ligera y fácil que es Su voluntad. Me rindo (a veces de mala gana) y rezo para que, al hacerlo, mis hijos me sigan como yo sigo a Cristo.

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