El poder de estar conectado
Lea Marcos 2:2-11.
A veces, la importancia de estar conectado con una comunidad eclesiástica se percibe con mayor intensidad cuando uno se encuentra en una situación de necesidad. Lo vemos aquí, en el capítulo 2 del Evangelio según San Marcos, con un hombre paralítico. Su comunidad no solo sabía cómo ayudarle a desplazarse, sino que sabía exactamente adónde llevarlo en su momento de necesidad.
Recuerdo uno de los momentos más difíciles que viví cuando tenía 16 años. Recibí una llamada telefónica de uno de los sargentos de mi hermano, que trabajaba en la policía, y me informó que mi hermano había sufrido un accidente muy grave. Los médicos le daban solo un 8 % de posibilidades de sobrevivir a sus lesiones. ¡¿Qué íbamos a hacer?!
No sé qué hacen muchas personas en situaciones como esta, pero mi familia y yo hicimos lo único que sabíamos hacer. Clamamos a Dios y oramos. Mi hermano estaba en coma, incapaz de hablar, moverse o alimentarse por sí mismo, pero levantamos una esquina de su colchoneta y lo llevamos a Jesús en oración. De hecho, en cuestión de horas teníamos a personas de todo el mundo orando por su sanidad.
Al igual que el hombre de Marcos 2, mi hermano es hoy una historia milagrosa. La iglesia siguió orando y cada vez que lo hacíamos, él mejoraba. Los médicos dijeron que nunca volvería a ser el mismo y que nunca podría volver a trabajar. Me alegra decir hoy que mi hermano no solo ha vuelto al trabajo, sino que es uno de los altos cargos del estado de Washington. ¡Ese es el poder de estar conectado a una comunidad eclesiástica!
¿Tienes una comunidad eclesiástica a la que puedas acudir?
Ben Brinkman

