Desánimo

Como toda la humanidad, paso por pruebas y dificultades en la vida. Me gusta ser sincera en mi camino hacia una nueva etapa en la vida y ponerme a prueba para llegar hasta allí. Hay momentos en la vida en los que ni siquiera quiero levantarme de la cama, no por pereza, sino por desánimo. Pues bien, el domingo pasado fue uno de esos días: no quería ir a ayudar ni a preparar todo para la iglesia.  Bueno, me levanté, me preparé y salí de casa. La primera persona que vi a las 7:30 de la mañana fue mi amiga Kitzya; me dedicó una GRAN y preciosa sonrisa, me dio un abrazo y me hizo reír tanto que, en ese momento, lo que sentía simplemente se esfumó. Sin dudarlo, me preguntó cómo estaba; se tomó el tiempo de escuchar cómo me sentía, y siguió sonriendo y escuchando.  Así que, en cuanto terminamos de hablar, nos fuimos directamente a preparar todo. Empecé a sentirme animada; solo con la sonrisa de Kitzya y el hecho de estar cerca del cuerpo de Cristo.

Bueno, amigos, si alguna vez os encontráis en una situación así, venid a uniros a nosotros para servir a Dios.

A mi amiga Kitzya le dedico un 200 % por su amistad, su cariño y su sonrisa.
Bendiciones, María Ortiz

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