Fe y confianza

Fe y confianza

Santiago 2:14-17

La fe es un concepto muy interesante. La vemos como una firme creencia en Dios, saber que sabes, que sabes. Y, por mucho que eso sea cierto, no se queda ahí. Cuando sabes algo, cuando lo sabes de verdad, de verdad, entonces tus acciones respaldan ese conocimiento. Así que la fe va de la mano de la confianza.

Tengo una hija temeraria; se atreve con todo, salta desde cualquier sitio y se da golpes en la cabeza más veces de las que probablemente sea seguro. Sin embargo, me he dado cuenta de que, tras tantos accidentes, se ha convertido en una temeraria prudente; ya no hace ciertas cosas a menos que yo esté cerca y, en algunas ocasiones, me pide que le coja de la mano.

Hay algo en el hecho de saber que mi marido o yo estamos cerca que hace que mi hija se atreva a saltar sin miedo de cualquier sitio. Sabe que, si estamos ahí, puede intentarlo todo; o bien la cogeremos, o bien la consolaremos. Sabe que todo irá bien si estamos ahí.

Al igual que mi hija, Dios espera que seamos temerarios por Él, no niños imprudentes que sufren demasiados accidentes porque saltan cuando Él no está cerca, sino temerarios con control. Personas que saben que, si Dios está ahí y nos ha pedido que hagamos algo, aunque el salto parezca demasiado grande para lograrlo, sabemos que podemos intentarlo porque Él nos llevará de la mano durante todo el proceso.

¿En qué te pide Dios que confíes en Él para que tu fe se vea respaldada por tus acciones?

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